
En una sociedad plagada de impactos publicitarios y visuales en todos los ámbitos públicos y privados, el concepto clásico de identidad corporativa o imagen de marca, va más allá del simple uso repetitivo de un logotipo. Cualquier actuación en identidad corporativa en la actualidad debe tener en cuenta multitud de aspectos psicológicos, sociológicos y técnicos, para asegurar que transmita al público objetivo una serie de valores positivos sobre nuestra marca a la vez que infundan coherencia y seriedad. Por otro lado, toda actuación corporativa en cualquier medio debe estar estandarizada y unificada respecto a unos criterios coherentes que unifiquen y posicionen la marca.